Después de un tiempo uno aprende la sutíl diferencia entre
sostener una mano y encadenar un alma. Uno aprende que el amor no significa
acostarse, que una compañía no significa seguridad y uno empieza a aprender,
que los besos no son contratos y los regalos no son promesas; y uno empieza a
aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos. Y uno aprende a
construir sus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado
inseguro para planes, y los futuros tienen forma de caerse en la mitad. Y
después de un tiempo, uno aprende que, si es demasiado, hasta el calor del sol
quema. Y aprende a decorar su propio jardín y decorar su propia alma, en lugar
de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede
aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y
aprende. Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen
futuro, significa que tarde o temprano tendrás que volver a tu pasado. Con el
tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin
pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas. Con el
tiempo te das cuenta de que si estás a lado de esa persona solo por acompañar
tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla. Con el
tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha
por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas. Con el
tiempo también aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden
seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida. Con el tiempo aprendes
que disculpar, cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes. Con
el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día
llorarás por aquellos que dejaste ir. Con el tiempo te das cuenta de que cada
experiencia vivida con cada persona es irrepetible. Con el tiempo aprendes que
apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sea como
esperabas. Con el tiempo te das cuenta que en realidad, lo mejor no era el
futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese único instante. Y
aprendes que hay tres momentos en la vida que uno no puede remediar: la
oportunidad que dejaste pasar, la cita a la que no asististe, la ofensa que ya
pronunciaste. Con el tiempo también aprendes sobre el dinero y entonces,
comprendes que puedes comprar una casa, pero no un hogar; puedes comprarte una
cama, pero no hacerte dormir; puedes comprarte un reloj, pero no te dará
tiempo; puedes comprarte un libro, pero no conocimiento o lo que necesitas
aprender; puedes comprarte una posición, pero no sirve para tener respeto;
puedes comprarte medicinas y pagar la consulta al médico, pero no te dará
salud; puedes comprarte sangre, pero no vida; puedes comprarte sexo, pero no
amor. Con el tiempo aprendes que la vida es aquí y ahora, y que no importa
cuántos planes tengas, el mañana no existe y el ayer tampoco. Con el tiempo
aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que
extrañas, ya no tiene ningún sentido. Pero infortunadamente, todo esto lo
aprendes sólo con el tiempo
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